¿Es bueno hacerles creer a los niños en los Reyes Magos y en Papá Noel?
Es posible que muchos padres se pregunten si es positivo fomentar, entre los más pequeños, la creencia en los seres extraordinarios que trae consigo la Navidad: los Reyes Magos, Papá Noel, el Tió, etc. Una parte importante de la infancia se basa en los mundos de fantasía, ya que puede suponer un bálsamo frente a una realidad que a menudo los niños no comprenden. Durante la Navidad, realidad y fantasía se mezclan.
¿Se puede sacar provecho de estas creencias? Sí, especialmente si tenemos en cuenta que se basan en la ilusión. Al fin y al cabo, los pequeños de la casa no son los únicos que viven la magia. Los padres pueden vivirla, y mucho. Cada hogar acaba instaurando sus propias tradiciones: si se deja la luz del árbol encendida, qué hay que dar de comer a los camellos, etc. La inocencia y la ilusión de los niños resultan muy gratificantes para los padres.
- ¿Cómo y cuándo desvelar el secreto?
Hay muchos niños que lo descubren con 7 años. No obstante, la franja de edad más habitual se sitúa entre los 8 y los 11 años. Hoy en día no es habitual encontrar niños con 11 años que no sepan quiénes son los Reyes Magos, pero si se da el caso es conveniente decírselo.
Lo más aconsejable es tener prevista la situación, aunque siempre es difícil predecir cuál va a ser la reacción del niño. La Navidad no es quizá el momento ideal, aunque a veces es inevitable, porque es la época en la que oyen el rumor entre sus compañeros. Pero si se elige otro momento, se podrá explicar al niño la importancia que tienen las tradiciones culturales antes de que lleguen estas fechas tan cargadas de significado.
Además, una vez revelado el secreto, podemos aprovechar para hacer al niño responsable de lo que acaba de saber. Es un guardián más del secreto, y cabe la posibilidad de hacerle sentir como un rey mago más, especialmente si hay miembros de la familia más pequeños.
Finalmente, los padres no deben sentirse preocupados por temor a que el pequeño tenga un desengaño. Es importante no dramatizar y recordarle que, al fin y al cabo, tiene en la cabeza muchos seres imaginarios que descubren que no existen, y no le dan mayor importancia. Hasta ahora, ningún estudio psicológico ha indicado que los niños padezcan secuelas o guarden rencor a los padres, por haberles ocultado la verdad tanto tiempo.
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